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sábado, marzo 03, 2012

Everyone says I Love You


Una compañera del trabajo, cada vez que termina una conversación telefónica con su hermano o madre o con su novio, se despide diciendo “Chau, te amo”. No sé si será mi cinismo que viene alcanzando niveles parecidos a los de mi acidez, o si realmente será que el soft power afecta a algunas personas más que a otras, pero la verdad es que cada vez que la escucho decirlo – esto es, un par de veces al día – si bien intenta ponerle intención y emoción a la frase, ésta suena hueca, falsa.

El “te amo”, se ha convertido en el lenguaje cotidiano de muchas personas en una frase caballito de batalla destinada de alguna manera a disfrazar una profundidad que no existe, una sensibilidad que no es tal, un afecto del que quizás se pueda dudar.

Por otra parte, muchas películas y series muestran que el amor es amor cuando atraviesa dificultades, cuando la pareja tiene que sortear obstáculos y realizar grandes gestos para demostrarle al otro cuán grande es su cariño. Los personajes dicen “te amo” bajo la lluvia, antes de que el otro suba al avión que lo lleva a China para siempre, minutos antes de realizarse una operación riesgosa, después de hacer el ridículo como manera de pedir perdón por algo y en todo otro tipo de situación de un dramatismo generalmente irreal, que hace que muchas personas que tienen dificultades para distinguir entre un típico guión pochoclero y la realidad, y que tienen problemas más humanos, más reales y menos escenificables sientan que su amor quizás no sea tan auténtico, tan profundo, tan importante como aquel que vieron en la última película de Anne Hathaway.

Es por eso, que intentan equilibrar la ausencia de emoción cinematográfica de la que su relación quizás padezca con declaraciones de amor que rayan lo guionado.

Parece que el “te quiero” le quedó chico a muchos, y en cualquier momento empezaré a escuchar como personas despiden al almacenero del barrio diciendo “chau, don pedro, le amo”. Ya no quedan muchos almaceneros, quizás esté justificado.


lunes, enero 16, 2012

El experimento

Cada cosa que nosotros comemos con naturalidad, hace miles y miles de años fue probada por alguien por primera vez. Como por ejemplo, la nuez. Alguien se arriesgó, la abrió y con un cincuenta porciento de posibilidades de que fuera letal, la comió. Quizás, el primero que la haya probado fuera alérgico a las nueces y eso haya hecho que la nuez fuera intocable por un tiempo, o al menos hasta que todos los que tenían recuerdo del incidente de la nuez murieran, porque, en esa época, no había mangueras.

lunes, agosto 01, 2011

Los secretos de Eva

Cuando me levanté el sábado al mediodía ví el cielo azul, totalmente despejado, y decidí que el frío no me intimidaría. Preparé un termo con té bien caliente, agarré una manta, una mandarina, el libro de Sartre que estaba leyendo y arranqué para el Parque Centenario.

Como soy una persona muy débil, antes de irme al césped a leer un rato, pasé por la feria para ver si había algún libro que me interesara. Siempre hay libros interesantes, así que básicamente el paseo fue para ver con qué me encontraba.

Revolviendo, llenándome los dedos de polvo de libros añejos, encontré este libro


Estaba buscando literatura feminista, así que pensé en ver qué tenía Eva para decirle a las mujeres. Le dije a la señora que atendía el puesto que lo llevaba, lo pagué y seguí camino. 

Con una rápida ojeada al libro, lo primero que encontré fue una lista de compras 



Por supuesto, esto hizo que me hiciera una cierta imagen de la dueña anterior del libro. Me pareció que la letra era de una mujer mayor, bastante mayor. No sólo me imaginé su letra, me imaginé su casa - en particular, su cocina - y hasta pude escuchar la radio sonando de fondo.

Cuando llegué a casa, las sorpresas siguieron


Un resumen sobre la importancia de la sensibilidad en la oratoria - con cita a Horacio, 65 a.c. incluida - escrita a máquina.


Un pagaré por un valor de 1200 australes, aparentemente dado en parte de pago de un libro de cocina. Obviamente el pagaré no tiene ningún tipo de valor legal, pero pude enterarme de que hubo una tal Norma involucrada.

Finalmente, encontré un boleto de colectivo, de la línea 53.


La verdad es que aún no sé muy bien qué hacer con este pequeño botín que encontré entre las páginas del libro. Posiblemente todas estas cosas continúen ahí adentro, y quizás, en unos sesenta, setenta años - sí, estoy siendo optimista - otra persona se haga las mismas preguntas que me estoy haciendo yo en este momento.


jueves, marzo 17, 2011

Vuelta a clases

Después de más de tres años de total inactividad académica, esta semana volví a las aulas, y puedo decir que tengo profesores que prometen romperme la cabeza.

Así como a mí me gusta.

lunes, enero 24, 2011

¡A largar Twitter que se acaba el mundo!

Hace unos años hablé del potencial carácter de inmortal que caracteriza a todo ser humano. Últimamente vengo pensando, por el contrario, en el carácter finito que tiene el ser vivo y en frases tan trilladas como "no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy".

Creo que porque todos tenemos esa fantasía de longevidad, vamos postergando cosas o pensamos que tendremos más tiempo para hacerlas.

Por lo que me surgió la pregunta ¿Cómo sería el mundo si cada uno viviera como si fuese su último día sobre la tierra? O su última semana, o su último mes...

Seguirían algunos peléandose por fútbol en el barrio de la esquina, dejarían otros de pasar horas y horas en twitter o en facebook, usaría la gente sus ahorros para comprarse esos electrodomésticos innecesarios o usaría ese dinero para ir a ese destino exótico con el que siempre fantasearon...? Los corruptos, ¿utilizarían sus potenciales últimas horas hábiles de vida en robar o aprovecharían su vida de una manera mucho más sana para todos?

¿Estaría yo trabajando donde estoy trabajando, viviendo donde estoy viviendo, haciendo lo que estoy haciendo, pensando lo que estoy pensando?

Quizás no, y entonces, tal vez tendría la ínfima posibilidad de poder conciliar el sueño sin tantos problemas.

lunes, junio 28, 2010

Le temps détruit tout

(o sobre cómo somos esclavos del tiempo)

sábado, marzo 06, 2010

No sé si será el hecho de que cada vez se acerca más el momento de dejar Río, o es un intento desesperado de demostrarme que aún soy joven, pero en esta semana, ya van dos noches que paso de largo. ¿El resultado? Es muy pronto para saber.

lunes, febrero 08, 2010


lunes, junio 22, 2009

Test para averiguar si Ud. está viviendo su vida de acuerdo a sus deseos.

Imagine por un momento que su vida útil tiene fecha límite. Que el tiempo también pasa para Ud., que no tiene todo el tiempo del mundo, ni que es potencialmente inmortal.
Imagine que su vida tiene una fecha límite, y que ese vencimiento es en veinte años.
Imagine que dentro de veinte años una enfermedad sobreviniente no le permite vivir la vida como Ud. cree que debería ser vivida. Una enfermedad le quita la independencia, la autonomía, la razón, o todo junto.
O imagínese en el lecho de muerte dentro de veinte años, joven aún, lamentándose porque no habrá más días para hacer lo que le quedó en el tintero.

Con esa triste idea en mente, trate de imaginar cómo se sentiría con respecto a la vida que llevó hasta ese momento.

- Si se imagina satisfecho, Ud. está viviendo la vida apropiadamente.
- Si se imagina lamentándose por todo lo que no hizo, quizá sea momento de plantearse algunos cambios.




Sí, lo sé. Este es un test para empezar pum para arriba la semana.


Feliz lunes a todos.

miércoles, abril 01, 2009

Mi vida en los 80s

Hace casi más de dos décadas, yo ahorraba monedas de austral en una alcancía que en realidad era una lata de UFO con una abertura hecha en la parte superior. Mis viejos ponían las monedas que tenían cuando volvían del laburo. Yo les acercaba la alcancía esperando el depósito. De vez en cuando sacaba un montón e iba hasta el kiosko que estaba a mitad de cuadra y le decía al señor o la señora que atendían "todo esto de sugus" o "todo esto de palitos de la selva" abriendo los puños sobre el mostrador y dejando caer las monedas.
Hace más de dos décadas, tenía mi primer día de clases en abril, porque durante marzo los docentes de CTERA hicieron paro durante todo el mes. El primer día de clases, mi mamá, por equivocación, me ubicó en la fila de los chicos de cuarto grado (yo era muy alta) y no supe que estaba con el grupo errado hasta que estuvimos en el aula y pasaron lista.
Hace dos décadas yo le pedía a Don Fermín, el dueño del almacén que estaba en la vereda frente a la casa de mis abuelas, que me dejara trabajar con él. Me encargaba separar los cospeles de corta y larga distancia del teléfono naranja que estaba ahí mismo, o me dejaba ayudarlo atrás del mostrador alcanzándole las cosas. Como pago, él armaba un cono de papel y lo llenaba de galletitas dulces a elección. Como eran galletitas sueltas, podía elegir de diferentes marcas.
Hace dos décadas, aprendí a andar en bicicleta, después de largas penurias, ya que me aterrorizaba la idea de caerme, de perder el equilibrio. Varias de las chicas del barrio estuvieron encargadas de intentar hacerme separar de la pared y arrancar de una buena vez. Cuando lo logré, mis trayectos fueron limitado de esquina a esquina, sin bajar de la vereda. Los mismos límites que tenía para jugar a la escondida a la noche, después de cenar.
Hace más de dos décadas cuando nos íbamos de viaje en auto, escuchábamos Imagine y Mind Games de John Lennon, Dark Side of the Moon y The Wall de Pink FLoyd, Big Generator de Yes, un compilado de The Beatles, y eso era más o menos todo. Mi mamá a veces llevaba un termo con café con leche, y le servía a mi papá mientras manejaba y mientras nosotros atrás librábamos una batalla campal aún bajo todo tipo de amenazas sin ningún tipo de efecto intimidatorio.
Hace dos décadas, mi abuela y mi bisabuela - madre e hija - estaban vivan y vivían juntas. Agobiada por hermanos y padres y la vida de departamento, me refugiaba muy seguido en su casa. En el verano, llegaba a "irme de vacaciones" unos diez, quince días. A mi familia la veía los domingos en el almuerzo o cuando iban de visita algún día en la semana. Esa casa significaba barrio, significaba Don Fermín, vereda, bicicleta, barra de amigos, patio para jugar a la maestra con un pequeño mástil improvisado para izar la bandera, titas con el té mientras miraba los dibujitos de la 5, escondida nocturna, la bruja de los colores, diez mil tipos de mancha, elástico, soga, y de vuelta todo de nuevo.
Hace más de dos décadas, me enteraba que el "RA" de las calcomanías que estaban pegadas en algunas de las puertas era sí "República Argentina" pero también "Raúl Alfonsín", y habían quedado desde la época en que mi mamá había militado para la campaña del '83.

domingo, marzo 22, 2009

Curita

Me lastimé la rodilla. Se armó una cascarita, muy fina, no tan oscura como hubiese esperado. Pero no duró mucho. Ni siquiera un día. Y ahí estaba, el manchón blanco sobre la rodilla bronceada. No pude evitar pensar lo que siempre pienso cada vez que me lastimo...¿quedará así por siempre? ¿Será esta una herida de batalla que perdurará en mi piel hasta que envejezca? Y cuando la piel vaya poniéndose más fina, se vaya transparentando, vaya perdiendo su firmeza, ¿todavía allí se seguirá notando? ¿Me acordaré en ese momento cómo terminó ese manchón impregnado en mi pierna derecha? ¿Me acordaré que en algún momento divagué unas líneas al respecto? ¿O es el hecho de que este escribiendo esto lo que me hará recordar dentro de unos cincuenta años que me lastimé la rodilla y la cáscara no duró ni un día?
¿Qué pasará en los próximos cincuenta años - si es que estos cincuenta años transcurren para mí - que defina cuáles serán los recuerdos que serán - justamente - recordados?

lunes, diciembre 29, 2008

Candombe




Eso es lo que está pasando en este momento en mi cabeza.

jueves, diciembre 25, 2008

Lalala

Ya hablé del tema, pero parece que no puedo dejar de pensar en él. Es esa cuestión de la felicidad. A veces me pregunto si soy una idiota que no sabe ser feliz con lo que tiene. Si teniendo todos los ingredientes mágicos para que la receta salga fantástica, soy yo la que la arruina, mezclándolos en el orden y proporciones incorrectos, y quizá poniendo el horno un poco alto debido a mi ansiedad.
Si la felicidad está constituida por excelentes amigos, familia comprensiva, trabajo (vamos a ponerlo a secas) y buena salud... hay algo que los amalgama y me estoy olvidando?
Esta sensación que tengo como que algo falta, soy yo autoboicoteandome, o es posible querer algo más?
Es de perra inconformista querer largar todo e irme a otro lado, sólo con mi salud? Dejando a mis fantásticos amigos, mi copada familia y trabajo (a secas) acá para buscar noséqué allá.
Y qué es ese nosequé?



Una siempre puede volver, claro. Y en realidad, lo único que corre riesgo es mi situación económica. Mi familia estará acá cuando vuelva - supongo que queriendome igual - al igual que mis más queridos amigos - espero! -, no?
Y entonces? Cuál es el riesgo?


El riesgo es largar todo sin saber porqué.

Lalala.


martes, noviembre 25, 2008

Sueños Recurrentes

Mi cumpleaños se acerca - de nuevo, sí, ya sé, menos mal que sigue sucediendo todos los fines de noviembre - y empecé anticipadamente mi balance de fin de año.
Aunque ahora que lo pienso, mis últimos meses fueron un constante balanceo. Balanceo entre opciones. Balanceo entre decisiones. Que me voy que me quedo. Que quiero, que no quiero. Qué quiero, qué no quiero. Hamacándome, tratando de definir qué quiero hacer con mi vida.
Al final, parece que las cosas se fueron dando solas, y acá estoy. Acá. No allá. Acá.
¿Trabajo nuevo, vida nueva? Puede ser.
Quiero una nueva vida acá.
¿Quiero una nueva vida acá?
Pensé que si buscaba qué significaba el 27 en la quiniela iba a resolver el misterio que encierra a mi futuro cercano. Pero no. Es el peine. Que de todas maneras, algún sentido tiene, ya que vivo despeinada. Quizá si empiezo a peinarme todo se resuelva.
No, no creo.
Entonces pienso que empiezo a transitar los 28 (pensamiento de lo más deprimente, debo reconocer), que son las estrellas. Tal vez mirando al cielo encuentre la respuesta que estoy buscando.
Estrellita, estrellita, ¿dónde está mi felicidad escondida?













Pfff, da ocupado, parece que no soy la única boluda buscando lo mismo.




martes, agosto 19, 2008

Dorian Gray

I was today in a café, and there I saw an old man. I was able to look at him - erasing in my head the wrinkles that the age gives - as the young handsome man that once was.
He looked me back and smiled.
I can tell that he looked and smiled at me not as the sixty something years old man that today is, but as the gorgeous man that at his twenties was.

sábado, julio 19, 2008

Celebrate good times, come on!

El viernes un par de personas me preguntaron que iba a hacer el sábado, yo contesté que aún no sabía y me miraron extrañadas.

Después me dí cuenta.

No sé si es una cuestión de mi grupo de amigos y amigas o es algo masivo, pero me da la impresión que cada vez nos importa menos y menos celebrar este tipo de cosas.

O será que con la mayoría de mis amigos celebramos todos los fines de semana y esto se pierde entre tanto festejo.

No sé...

Cuestión: no-me-importa-un-carajo-el-día-del-amigo.

Para mí, es como Navidad.

martes, julio 15, 2008

Cosas que no están buenas.

- Darte cuenta que tenés 26 años. Realmente darte cuenta.
- Darte cuenta que durante años pensaste que una palabra se escribía de una manera y no. Le agregaste un ere donde no iba. Y darte cuenta que sí sabías escribirla apropiadamente en inglés. Y darte cuenta que el abuso del inglés tiene efectos altamente nocivos.
- Darte cuenta que las cosas no cambian (para mejor), que el país no va a superarse. Darse cuenta que asimilar eso, implicaría decidir vivir de una manera totalmente distinta a lo que se está viviendo (desidia y anomia están en el menú)
- No terminar de caer que una de las personas más adorables que el mundo ha visto nacer se va a vivir del otro lado del océano y que no va a estar a distancia de subte o colectivo (ya no taxi después del último aumento, que tampoco está bueno).
- Aceptar que shit happens (me remito al segundo punto). Aunque sobre esto estoy comenzando a pensar que puede ser algo positivo (ahondaré al respecto).

martes, julio 08, 2008

Yann Tiersen (para quién no lo ubica de nombre, quizá sí reconozca su música si ha visto Amelie o Good Bye Lenin!) tiene el don de generar todo tipo de emociones cuando lo escucho.

Puede ser una inmesa alegría (de vivir), una inexplicable nostalgia (por la nostalgia misma) e incluso tristeza (del tiempo que pasa).

Alguien que puede generar algo así con su música merece la pena ser oído. Así que esta es mi recomendación musical (y cinéfila! si no vieron las películas antes mencionadas, ya es hora) de esta semana.

A soñar con Yann!





lunes, julio 07, 2008

Tell me why I don't like mondays!?

El domingo, sin lugar a dudas, está cotizando alto en mi vida semanal.
Ha dejado de ser ese día de desgano donde me quedo en casa haciendo fiaca.
Y mudarme a Buenos Aires ha tenido mucho que ver con eso. Cómo no.
Acá, si uno se saca la modorra dominguera, tiene un montón de cosas para hacer. En mi ciudad natal, con sacarse la modorra dominguera, no alcanza.
No hay planes interesantes, ni muestras, ni ciclos de cines, ni bares con actividades culturales. Nada.
Vivir en Buenos Aires está lleno de aspectos positivos. Los domingos tomaron otro color. Aún cuando me quedo en casa, pienso que si quisiera podría hacer algo. Y tener una tarde satisfactoria.
Hoy, a la hora de la merienda, me encontré en la casa de una de las personas más adorables que conozco, preparando entre todos panqueques y tomando un té de lo más rico enviado por una abuela directo desde Francia, escuchando jazz.
Luego, comiendo los panqueques, tirados en los sillones, una charla amena, música exquisita.

Life can be good.
And it can be good in a sunday.

lunes, junio 30, 2008

Domingos animados de ayer y hoy

El domingo pasado fue el empacho de la batalla de las meriendas... Este domingo fue la locura y diversión subterránea del Minotopo, versión 2008.

De qué se trata?

La gente copadísimamente delirada del Grupo Sorpresivo organizó la búsqueda del Minotopo por los subtes de Buenos Aires.

En grupos de cuatro, individualizados, corrimos, saltamos, gritamos, bailamos, cantamos, actuamos y otras cosas más en orden de poder cumplir con las consignas de las tres etapas.

Mientras tanto, no paramos de reírnos. De divertirnos. Cada cosa que hicimos nos generó satisfacción. Fue un domingo, súper divertido.

Ojalá que siga esta racha de domingos atípicos, donde uno se olvida que es domingo, que tiene ya muchos años y que el lunes se trabaja.

Ojalá que vengan muchos más de domingos donde no importa nada, sólo divertirse.

Les recomiendo que estén atentos a este grupo, que parece ser una caja de sorpresas!!







Por supuesto, el equipo en el que estaba, ganó.


Oh yeah!