viernes, abril 02, 2010

The Good, the Bad and the Ugly



The Good

Levantarse temprano e ir a la playa. El olor a mar. El olor a ajo friéndose al mediodía. Lograr no ser tan neurótica. Alcanzar un estado de felicidad constante. No levantarme de mal humor. Cocinar más. Caminar más. Cantar más. 

Tomar una cerveza bien barata en el boteco de la esquina e intentar varias veces pronunciar correctamente "Skol". No, no es /sscol/. Sonreír. Que me sonrían. Sin ninguna razón. Las caipirinhas.

Aprender a sambar. Contagiarme un poco esa fascinación por mover los pies apenas una samba comienza a sonar. Emocionarme con determinadas canciones. Casi casi como si las hubiese escuchado toda mi vida.

Viajar sola. Salir sola. Comer sola. Caminar sola. Y también: viajar con amigos, salir con amigos, comer con amigos, caminar con amigos.

Año nuevo. Y en febrero, carnaval.

Absoluta libertad.

The Bad

Mi presupuesto y las miles maneras que Río tenía para atentar contra él. Mis ausentes ganas de trabajar.

The Ugly

Volver, y ver los miles de rostros sin sonrisas que transitan las calles de Buenos Aires. 
Volver, con la frente marchita y sin ninguna playa a donde escaparse, sin ningún mar para zambullirse.
Volver, y ver a toda esta gente moderna que ni se imagina de la libertad de la que se está privando.
Volver, y encontrar el kilo de limas a veinte pesos.




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