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domingo, julio 29, 2007

La Conspiración de los Filósofos. Parte IV.

La vida de Juliano y Arístides transcurría sin muchos sobresaltos, entre libros, exámenes y listados con resultados siempre tardíos.
Siempre estaban trabajando en algún artículo para alguna publicación de tiradas no superiores a cien ejemplares.
Se reunían en el bar de la facultad, en el bar de la esquina, el que está a una cuadra de la casa de Juliano o en la casa de éste, que era mucho más tranquila que la del otro.
Hablaban de diversos temas. Pero si bien se conocían hace a ares, cierto temas, al momento de reunirse parecían nimios. Y entre esos temas se encontraba la vida sexual y sensual de cada uno.
Juliano estaba al tanto de la doble vida de su amigo, pero nunca la objetó. Creía fervientemente en el libre albedrío.
De todas maneras, nunca le pareció que fuera de su incumbencia qué hacia su amigo en el ámbito sexual.
Juliano con su edipo no resuelto y Arístides con su homosexualidad no resuelta, parecían estar ciegos para determinadas cosas.






La Conspiración de los Filósofos
Parte I
Parte II


domingo, julio 15, 2007

La Conspiración de los Filósofos. Parte III.

Pablo era un estudiante de Filosofía Medieval, de la cátedra de Arístides. Frío y calculador, antes de anotarse en la materia ya había escuchado rumores sobre la homosexualidad del profesor y sobre su tendencia a buscar discípulo cada nuevo semestre.
Para fortuna de Pablo, Arístides no era el único profesor que buscaba jóvenes estudiantes para saciar sus instintos más bajos. O no. Para ellos era una elevación del ser.
A Pablo le significaba aprobar una materia sin estudiar, sin leer una sola hoja, sin tomar un apunte. Sólo bastaba con escuchar aparentemente embelasado la clase, y luego acceder a los pedidos del docente de turno.
Conseguirá más tarde su Licenciatura, habiendo estudiado aproximadamente la mitad de la carrera. Así de seductor. Así de manipulador. Así de hábil para aprovechar las situaciones.
Él prefería esforzarse en la cama, antes que sentarse frente a un libro y luchar con el griego (idioma que manejará a duras penas hasta sus últimos días, ya que el Dr. Bertoni creyó que el muchacho era Adonis en su máxima expresión)

La Conspiración de los Filósofos

martes, junio 05, 2007

La Conspiración de los Filósofos. Parte II.

Juliano aún vivía con su madre. Una anciana mujer de casi noventa a os que seguía recriminándole el sufrimiento que había pasado al parirlo. Los fórceps con el paso de las décadas, se fueron volviendo más y más grandes, y por lo tanto, el dolor iba en aumento, a pesar de que existe la impresión de que el paso del tiempo evapora o relativiza cierto recuerdos.
Claramente, éste no era el caso. No. Irene, la madre de Juliano, era un ser caprichoso, egoísta y rencoroso, que más allá de haber pasado a os enteros diciendo que quería vivir sola de una vez por todas, no toleraba la idea de quedarse viviendo en esa casa tan grande de la calle Bacacay. No era cariño hacía su hijo: era pavor a la soledad y a enfrentarse a la triste realidad de que estaba sola y no habría nadie para ayudarla y que tendría que vivir con su mísera jubilación.
Juliano, adoraba a su madre y no se imaginaba dejándola. Siempre interpretó las anécdotas tétricas de su nacimiento como una gracia, no como un reproche. Para sus oídos todo ese relato tenía una nota de comicidad, nunca de odio oculto.
Para él, la vida junto a su viuda madre era lo más natural. Se reconocía solterón y no se veia residiendo en otro lugar.
Arístides, en cambio, era un hombre de familia. Ya había festejado las bodas de plata hacia más de dos lustros.
Sus tres hijos ya habían formado sus propias familias y tenía tres nietos. Sus hijos lo trataban cariñosamente de "señor" aunque el nunca se lo impuso.
Sus nietos le decía "Abu Ari", y adoraban las tardes en su casa, las vueltas en calesita y los caramelos sugus que sus abuelos guardaban en un frasco en una repisa en la cocina.
Los padres de Arístides habían fallecido hacía ya un buen tiempo, por lo que la relación de Juliano con su madre le parecía de ficción, aunque nunca se lo dijo.
Asimismo, Arístides, tenía un amante. Según él, todo filósofo debía tener un amante. Era imperativo experimentar el amor en todas sus expresiones.
Por eso, en su vida, a parte de Carmen, su mujer, sus hijos y sus nietos, estaba Pablo.
La conspiración de los filósofos - Parte I

jueves, mayo 31, 2007

La Conspiración de los Filósofos. Parte I.

Arístides Pedrera y Juliano Villanueva eran colegas desde hacía ya muchos años. Habían estudiado juntos, egresado para la misma época, escrito un par de trabajos en conjunto, y dictaban clases en la misma universidad, desde 1965. Arístides filosofía medieval. Juliano, antigua.
Los dos eran también integrantes de la cátedra Rommer de Metafísica, aquí desde 1972, luego de haber ganado el concurso público.
Desde entonces, se habían perpetuado en las cátedras como piedras inamovibles.
Conocidos por cualquier alumno que pasara por esa universidad, Pedrera y Villanueva eran admirados y temidos a la vez.
Admirados por el conocimiento que parecían acumular y acumular, haciendo gala de un capitalismo cultural casi desmedido.
Temidos, por su exigencia casi arbitraria.
En una carrera como filosofía, todo es más relativo que nunca. O no. Y este parecía ser el caso. O no.