miércoles, junio 27, 2007

Güigüilrac-iu!

Sin comentarios.

Bueno sí, uno: ¿qué significa ese inglés?

martes, junio 26, 2007

Por un mundo libre

La histeria masculina es lo peor, mujeres no histéricas sabrán a lo que me refiero.
Las otras, ni hagan el esfuerzo.
De todas maneras, acá hago posteo solemne de un link que, con esperanza, llegará a las mentes de muchos pobladores, de este, nuestro planeta tierra y ayudará a erradicar esa cosa fea que se ha dado a llamar, Histeria, entre otros males e ideas terroríficos que abundan en la masa encefálica masculina (prácticamente inundada de ideas caducas: muchachos formateo urgente)


Casi un servicio a la comunidad.

viernes, junio 22, 2007

Nuevo Proyecto

Como ya es ley, posiblemente este nuevo proyecto, termine en la nada. Esperemos que no.
Están invitados.

lunes, junio 11, 2007

Carta abierta a los distintos diarios de la República Argentina, y por qué no de otros lugares.

Es de público conocimiento que en la sección de clasificados de distintas ediciones, el número asignado a los "servicios personales" (eufemismo de "servicios sexuales pagos") es el 59.
Quizá la asignación del número se debió a que los rubros iban aumentando y para cuando se estaba en el 58 surgió la posibilidad de incluir este tipo de servicios como un rubro más.
O tal vez, la persona que decidió la creación de este rubro tenía un especial gusto por la floricultura o la noche anterior había soñado con las plantas y entonces se despertó, le jugó al 59 en la quiniela y de paso, le asignó este número al rubro.
La verdad, el por qué del 59 es irrelevante.
Mi propuesta es que, teniendo un número más cercano y mucho más representativo, lo ideal sería reemplazar el 59 por el 69.
69 es un número de claras connotaciones sexuales. El significado del 69 es "los vicios". El sexo puede ser un vicio o no, pero de todas maneras se acerca más a la teleología del rubro.
Además, en el 59, sólo uno se está divirtiendo. Es provechoso sólo para uno de los interesados. En cambio, el 69 es una "win-win situation". Nadie pierde en el 69.
Si aplicamos la teoría del 69 al rubro de los servicios sexuales, es claramente representativo de lo que allí sucede: una de las partes satisface sus necesidades básicas sexuales y la otra parte satisface sus necesidades financieras (y quizá también las sexuales, qué tanto, depende del caso). En definitiva, ¿no sería más coherente un rubro 69?
Esta es mi humilde propuesta, la dejo flotando en el aire con la esperanza de que alguien la tome y haga justicia numérica.


Atentamente,


Pillow of Winds.

martes, junio 05, 2007

La Conspiración de los Filósofos. Parte II.

Juliano aún vivía con su madre. Una anciana mujer de casi noventa a os que seguía recriminándole el sufrimiento que había pasado al parirlo. Los fórceps con el paso de las décadas, se fueron volviendo más y más grandes, y por lo tanto, el dolor iba en aumento, a pesar de que existe la impresión de que el paso del tiempo evapora o relativiza cierto recuerdos.
Claramente, éste no era el caso. No. Irene, la madre de Juliano, era un ser caprichoso, egoísta y rencoroso, que más allá de haber pasado a os enteros diciendo que quería vivir sola de una vez por todas, no toleraba la idea de quedarse viviendo en esa casa tan grande de la calle Bacacay. No era cariño hacía su hijo: era pavor a la soledad y a enfrentarse a la triste realidad de que estaba sola y no habría nadie para ayudarla y que tendría que vivir con su mísera jubilación.
Juliano, adoraba a su madre y no se imaginaba dejándola. Siempre interpretó las anécdotas tétricas de su nacimiento como una gracia, no como un reproche. Para sus oídos todo ese relato tenía una nota de comicidad, nunca de odio oculto.
Para él, la vida junto a su viuda madre era lo más natural. Se reconocía solterón y no se veia residiendo en otro lugar.
Arístides, en cambio, era un hombre de familia. Ya había festejado las bodas de plata hacia más de dos lustros.
Sus tres hijos ya habían formado sus propias familias y tenía tres nietos. Sus hijos lo trataban cariñosamente de "señor" aunque el nunca se lo impuso.
Sus nietos le decía "Abu Ari", y adoraban las tardes en su casa, las vueltas en calesita y los caramelos sugus que sus abuelos guardaban en un frasco en una repisa en la cocina.
Los padres de Arístides habían fallecido hacía ya un buen tiempo, por lo que la relación de Juliano con su madre le parecía de ficción, aunque nunca se lo dijo.
Asimismo, Arístides, tenía un amante. Según él, todo filósofo debía tener un amante. Era imperativo experimentar el amor en todas sus expresiones.
Por eso, en su vida, a parte de Carmen, su mujer, sus hijos y sus nietos, estaba Pablo.
♣
La conspiración de los filósofos - Parte I

Proporciones desastrosas.

Quizá sea mejor. Entonces quedará clarísimo que el Sr. Macri no sirve para nada. Que ser exitoso como empresario no significa capacidad de conducción y de resolución de los problemas de la ciudadanía.
Entonces, quedará demostrado que es un garca que no le interesa mejor nada. Y así no tendremos que saber nada más de él.
Y la ciudad lo pagará caro. Muy caro. Un par de contratos poco beneficiosos para C.A.B.A. pero muy convenientes para el clan Macri.
Y bueno, los errores se pagan.
Ya veremos.

jueves, mayo 31, 2007

La Conspiración de los Filósofos. Parte I.

Arístides Pedrera y Juliano Villanueva eran colegas desde hacía ya muchos años. Habían estudiado juntos, egresado para la misma época, escrito un par de trabajos en conjunto, y dictaban clases en la misma universidad, desde 1965. Arístides filosofía medieval. Juliano, antigua.
Los dos eran también integrantes de la cátedra Rommer de Metafísica, aquí desde 1972, luego de haber ganado el concurso público.
Desde entonces, se habían perpetuado en las cátedras como piedras inamovibles.
Conocidos por cualquier alumno que pasara por esa universidad, Pedrera y Villanueva eran admirados y temidos a la vez.
Admirados por el conocimiento que parecían acumular y acumular, haciendo gala de un capitalismo cultural casi desmedido.
Temidos, por su exigencia casi arbitraria.
En una carrera como filosofía, todo es más relativo que nunca. O no. Y este parecía ser el caso. O no.

martes, mayo 29, 2007

Marginados


lunes, mayo 21, 2007

TRISTISIMO

Lamentable el spot de la campaña de Mauricio Macri por la ciudad autónoma de Buenos Aires. Pobre la redacción, pobre la actuación. Me hace acordar a un acto de escuela primaria. Y el contenido es aún peor.
"Quién puede ser asesinado...en cualquier momento...o asaltado? Todos".
Un desastre.

Quién estuvo sospechado de contrabando? Macri
Quién no pagaba el canon cuando controlaba Correo Argentino? Macri
Quién iba con Sosbich? Macri

La propaganda tremebunda y nauseabunda del Sr. Macri la pueden ver acá.

Sé que podría haber puesto acá el video, pero la verdad, no dan ni ganas.

Médicos Homicidas

Para aquel que se encuentra leyendo esto y no se enteró: esta semana, en Santa Fe, falleció una chica de veinte años, madre de tres hijos. Ana María Acevedo tenía cáncer y estaba embarazada. El hospital se negó a hacerle la quimioterapia, por estar embarazada y se negó a interrumpir el embarazo.

El Código Penal Argentino, en el art. 86, establece

"...El aborto practicado por un médico diplomado con el consentimiento de la mujer encinta, no es punible:

1º Si se ha hecho con el fin de evitar un peligro para la vida o la salud de la madre y si este peligro no puede ser evitado por otros medios.

2º Si el embarazo proviene de una violación o de un atentado al pudor cometido sobre una mujer idiota o demente. En este caso, el consentimiento de su representante legal deberá ser requerido para el aborto."

El caso de Ana María Acevedo se encontraba encuadrado en el inciso primero. Si uno de los médicos tenía objeción de conciencia (cuestión fácticamente posible) el hospital tendría que haber garantizado la atención de esta mujer. En cambio, el Comité de Bioética del Hospital Iturraspe decidió que el aborto no se practicaría.

El bebé falleció. Horas después su mamá.

Y el hospital es culpable.

Y la iglesia es culpable.

Y el estado es culpable.

Y la sociedad es culpable.

Y los médicos que estudian medicina para salvar vidas, para curar a las personas, dejaron morir a Ana María Acevedo.

domingo, mayo 20, 2007

La Meglio Gioventù

"La Mejor Juventud" es una miniserie italiana que cuenta la historia de dos hermanos a través de más de treinta años.
La historia está marcada por un suceso compartido en su juventud y que los afectará de distintas maneras.
A mí, me encantó. La ví por televisión (Cinemax si mal no recuerdo) hace dos o tres años, y no podía esperar al próximo capítulo.
Recién ahora la estrenan en salas argentinas, cosa que acabo de leer en la revista Viva.
Entonces,
-algo malo: que llegue tan tarde a los cines.
-algo bueno: que por lo menos llegue.
-otra cosa mala: va a ser en dos entregas. Ahora estrenaron la primera parte, la segunda se viene en agosto.
De todas maneras, la recomiendo.

domingo, marzo 18, 2007

Roger Waters en Buenos Aires:




IMPRESIONANTE





jueves, marzo 08, 2007

Y de nuevo con lo mismo

Como hice el año pasado...y el año anterior, mantengo mi posición contraria a la existencia de un día de la mujer.
Y más aún que se repartan flores y den regalos para ¿celebrar? que más de 140 obreras murieron en un incendio.
La mujer es oprimida, olvidada, sojuzgada, discriminada, desvalorizada, encasillada.
Las mujeres tenemos que luchar por el reconocimiento de nuestros derechos todos los días.
Tenemos que cortar con el mandato machista.
Y eso sí merece ser celebrado: con hechos y todos los días.







A mis compañeras de trabajo que ante este planteo de mi parte y decir que no es fundamental que la mujer tenga hijos o se case me dijeron que la mujer es menos mujer: fuck you.
No hay nada peor que una mujer machista.

domingo, febrero 25, 2007

Jericoacoara

Jericoacoara, "Jeri" para cualquier brasilero, es un pueblo de apenas dos mil habitantes que está a unos 300 km de Fortaleza, en el estado de Ceará, nordeste de Brasil.
El lugar es absolutamente paradísiaco (y eso que no creo en la idea paraíso/infierno).
La gente no puede ser más amable, el mar más calmo y hermoso y las playas más placenteras.
No dan ganas de irse. Nunca.

domingo, enero 28, 2007

Vivaldi

Los barrotes blanco, presentaban manchones. En aquellos lugares donde las manos se aferran, la pintura blanca había desaparecido.

En cada caño blanco vertical, un par de manchas oscuras. El desgaste del manoseo diario parecía casi increíble.

Con el solo asirse, durante un largo tiempo, la pintura se había esfumado e ido en las manos de todos aquellos que pasaron por allí.

Sin haberlos manchado.

Sin que sus manos se tiñesen de blanco.

Eso pensaba mientras escuchaba música y miraba hacia el frente, apoyada la espalda sobre el asiento rígido de madera.

Amalia se había quedado pintando. Pensó en sus ojos verdes, que en su recuerdo parecían aún más grandes que los lamparones oscuros en los que se había fijado hacía instantes.

Amalia estaría pintando. Posiblemente con la remera negra, agujereada, que alguien le regaló años atrás.

Trató de recordar si alguna vez había sabido quién había sido la persona que había hecho el obsequio.

Pero está confundido. No sabe si es que sabe o si está imaginando que sabe.

Amalia pintando en su remera negra regalada.

Seguramente ella también está escuchando música. Hoy es un día de Kyuss. A diferencia de muchos, ella prefiero escuchar Kyuss de día. Especialmente los días soleados. Quizá con alguna nube.

Hoy, el cielo está celeste, salvo por unas nubes dispersas.

Amalia pintando en su remera negra, escuchando Kyuss.

Él, sentado, mirando al frente, pensando en ella. Escucha la música tan alto que la persona a su lado, mueve la cabeza al ritmo.

El tiempo pasa y él no puede evitar pensar en ella.

Amalia estará retocando ese cuadro que terminó hace más de un mes. No termina de convencerle. Se sienta casi todos los días frente a él, lo observa un rato. Y luego hace algún ajuste.

Se imagina las piernas lisas de Amalia. Con el olor a durazno de esa crema nueva que se compró. La remera negra no es muy larga. Y a ella le gusta andar en bombacha y remera por la casa.

Amalia pintando. Con su remera negra. Aroma a durazno y quizá en puntas de pie, alejándose del cuadro para verlo mejor.

Y los ojos verdes.

Amalia mirando hacia el costado. Hacia el espejo. Y en el reflejo, los ojos de Amalia. Los ojos verdes de Amalia. Y allí, pudo verlo. Atrás de ella. Puedo verlo a través del reflejo, en sus ojos. Él está ahí. Caminando hacia ella, abrazándola. Puede ver su cara. Ella lo está observando, besando...

Sigue mirando mentalmente la escena y no puede evitarlo. En la próxima estación se baja del subte y sube las escaleras rápidamente.

Sale a la calle. Corre. Llega agitado al edificio.

En realidad no había pasado tanto tiempo. Sólo dos estaciones.

Apreta ansioso el botón del ascensor. Estaba en el quinto. Decide ir por la escalera. Sube los tres pisos.

Llega hasta la puerta del departamente. Abre torpemente. Se avalanza. No la ve. No lo ve. Va hacia la habitación. Nada. Nadie.

No está.

Ni rastros de Amalia. Ni de sus cuadros. Ni de sus pinturas. Ni de su remera negra. Hasta pareciera que el olor a durazno se hubiese desvanecido.

Amalia lo dejó. Y en sólo dos estaciones.

martes, enero 23, 2007

It´s no good

Hay una gran diferencia entre poder pero no querer y querer pero no poder.
Entonces, cuando una persona a pesar de no querer, descubre que no podría aunque
quisiese, el mundo parece caerse a pedazos.
Porque la opción latente desaparece.
Y sólo queda el no poder.

sábado, enero 20, 2007

Love and Marriage

Enfermiza relación llevan hace años. Entre idas y venidas, parece que nunca han dejado de estar juntos. O que nunca estuvieron juntos.
Hace rato que ella se llevó sus cosas y se instaló en la casa de su hermana. Él, aparentemente, siguió con su vida, y habla de lo bien que está, al fin solo. Sin ella, "enferma de la cabeza", que no hace otra cosa que torturarlo con sus continuos reproches y jueguitos de culpa.
Ella, entre llanto y vituperios, dice que él no entiende nada. Pero que ya va a entender. Que "el turro" se va a dar cuenta de lo que realmente vale y va a volver, arrepentídisimo y ella, como está harta de su inmadurez, le va a decir que no vuelve nada y él se sentirá devastado.
Esta escena se repite por lo menos dos veces al año.
El intenta volver a su vida de soltero, y se aparece en la casa de sus amigos (todos casados) y habla pestes del matrimonio, ante la mirada espantada de las esposas y la mirada suplicante de sus amigos: Esto después implica conversar con su mujer de "la cuestión". Y siempre termina con una situación tensa al momento de irse a acostar, una vez ya lavados los platos y hablado todo lo que nunca podrán entender. Lo único que saben es que, la presencia de su amigo devenido esporádicamente en soltero, no hace bien al ambiente familiar.
La hermana de ella, veinteañera y estudiante, recibe a su hermana, sólo porque sabe que no tiene a otro lugar a donde ir.
Sus padres dejaron de tolerarla hace mucho tiempo.
Pero su presencia le incomoda. Ella, que está en su momento de plenitud, está harta de tener que quedarse a consolar a su hermana cuando tiene tres chicos continuamente mandandole mensajes porque la quieren ver.
Todo su entorno saben que van a volver.
Que son enfermos. Enfermos por el otro. Que cuando están separados dicen barbaridades, que luego olvidarán en el momento que ella baja del ascensor y lo ve a él esperandola en el umbral del departamento.
Así como saben que vuelven, una vez que están juntos también saben que la nueva convivencia es efímera.
Incluso los vecinos pueden saber, aproximadamente y por el tenor y el volumen de las discusiones, cuándo ella dará el "portazo final", mejor dicho el portazo "final".
Finalmente, en un futuro muy cercano, su hermana y sus amigos se cansarán. Ya no los recibirán más. Nadie oirá sus quejidos, sus llantos, sus exageraciones. Nadie abrirá la puerta. Ni atenderá el teléfono. Ni siquiera para saber que se reconciliaron.
Y ese día, la "enferma de la cabeza" y "el turro", tendrán que dejar de lado "la cuestión" porque estarán condenados a convivir, hasta que la muerte (natural o no) los separe.


jueves, enero 18, 2007

Pencil Skirt

Lo vi tan feliz y me sentí tan despreciable por sentirme mal por su alegría... Porque yo sabía la razón de su alegía. Era tan evidente...
Rebasaba de felicidad. No podía evitar sonreir. Trataba de mantenerse serio mientras hablaba con el resto. Pero yo podía notar como se dibujaba, apenas imperceptible, una sonrisa en el rostro. Sólo identificable para mí.
Porque esa sonrisa antes no estaba. Apareció hoy. Quizá hace unos cinco minutos, o diez. Quizá a la mañana. O a la medianoche. No importaba. Estaba distinto. Y yo lo sabía. Y no podía evitar sentir una opresión en el pecho.
Mientras él no podía evitar sonreir, yo apenas podía evitar el llanto.
Sabía, lo sabía. Tenía que estar contenta por él. Al fin estaba feliz. Y era muy infeliz de mi parte entristecerme por esta recién estrenada dicha suya. Era la rabia. La ira. La decepción: No era yo su motivo de felicidad.
Hacía cinco minutos, o diez, a la mañana, o desde la medianoche alguien lo había hecho feliz. Le había dado motivos para que esa sonrisa se dibujara desobediente en su cara. Y yo no era ese alguien.


viernes, enero 05, 2007

Yo (corazón) Buenos Aires

Sólo en Buenos Aires puede pasar que después de tener una cena fantástica con gente espectacular, una se suba al taxi y el taxista esté escuchando a los Beatles.
Pasear un rato por la ciudad, de noche, con un disco lindo de fondo.
Y todo, aleatoriamente.

miércoles, julio 12, 2006

Syd is Dead