viernes, marzo 11, 2005

Dí end!

A pesar de los centenares de mails pidiendo información sobre el destino de Pedro, o al menos sobre el final de la historia...A pesar de los reclamos incesantes de los medios y de asociaciones literarias...A pesar de todo esto, no pienso adelantar nada.
Sé que están todos en la dulce espera. Que revisan el blog diariamente (algunos más obsesivos, cada un par de horas) en búsqueda de una resolución.
He recibido un par de mails amenazantes, donde se me dijo que si no entrego el final me "jaquean la casisha de meils".
El final ya está. Sólo yo sé qué va a pasar (algunos quizás tienen un indicio, otros una sospecha, pero no tienen ni idea). ¡Pero necesito crear misterio... !
Por eso, acá les doy la historia "linkeadamente ordenada", para que relean todo otra vez y... bueno, tengan material para matar el aburrimiento (satisfacción NO garantizada).




"Siempre fui aventurero. Me gustaban las historias que se desarrollaban en selvas o junglas, y me gustaba la idea de algún día encontrarme entre caníbales.
Claro que para ese entonces era muy chico y mis aventuras se limitaban a adquirir velocidades asombrosas en la calesita o tirarme por el
tobogán.
Me gustaba poner las palabras en espejo, por ejemplo "Lucre
cia/aicercuL", y creaba códigos secretos para comunicarme con mis amigos.
Eran días donde no me imaginaba que algún día me iba a interesar violencia como la de la
"Naranja Mecánica", como algo sociológico.
Eran días de merienda de chocolatada y alfajor
Suchard. De Batman y He - Man.
"Tres coma catorce" era la contraseña secreta de la casa abandonada que usábamos de escondite.
Ahora escucho
"Sunday bloody sunday" de The Cure y pienso que los tiempos cambiaron. Ya no soy el mismo.
Aunque llevo
valijas pesadas desde mi infancia. Por ejemplo, secretamente, aún le temo a El hombre de la bolsa."

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