Después de estar varios días sin venir a trabajar por una rara alergia que lo tuvo en cama varios días, volvió.
Volvió y ella rogó que hubiese aprendido su lección.
Por suerte sus actividades lo mantuvieron alejado del artefacto, que en sus manos era un arma letal. Pero el día no podía pasar sin que él se sentara en su escritorio.
Llegó el momento. Se sentó...y ...¡Maldición! El sonido maldito había vuelto.Y aparentemente, para quedarse.
Dato Curioso: La barra espaciadora junto al enter son las letras más usadas del teclado.
viernes, septiembre 23, 2005
Mind Games
Sí, sí...todos sabemos que son millones los que disfrutan de jugar al ping pong en internet, pero eso no quita mi derecho inalienable de ser jugadora compulsiva de solitario.
Entiendo los campeonatos internacionales de tejo online, pero quién me quita lo bailado después de haberme superado a mí misma en el buscaminas?
Todos creen que el juego que juegan es el mejor. El más entretenido. El más jugado.
Todos piensan que jugar al tuti fruti en red es lo más. Y yo, sola, jugando contra mi misma todos los días.
Entiendo los campeonatos internacionales de tejo online, pero quién me quita lo bailado después de haberme superado a mí misma en el buscaminas?
Todos creen que el juego que juegan es el mejor. El más entretenido. El más jugado.
Todos piensan que jugar al tuti fruti en red es lo más. Y yo, sola, jugando contra mi misma todos los días.
Nubes rojas
Gracias a mi insomnio incólume, pude ver como fue aclarando el cielo.
Con la cabecera de mi cama de espaldas a la ventana, vi como la luz fue entrando en mi habitación a través de la ventana que dejé abierta.
De a ratos, llevaba mi cabeza hacia atrás, casi tocando con mi frente la almohada para ver el cielo.
Después me di vuelta para estar más cómoda. Estaba nublado y el cielo se veia rojo.
Preferí pensar que era una cuestión climática más que mera contaminación. Y vi como el cielo se fue abriendo. Como se fue despejando. Y yo sin poder dormir.
Traté de encontrar formas en las nubes, pero nada. No hay caso, cuando más intento ver algo menos veo. Ceguera a capricho.
Con la cabecera de mi cama de espaldas a la ventana, vi como la luz fue entrando en mi habitación a través de la ventana que dejé abierta.
De a ratos, llevaba mi cabeza hacia atrás, casi tocando con mi frente la almohada para ver el cielo.
Después me di vuelta para estar más cómoda. Estaba nublado y el cielo se veia rojo.
Preferí pensar que era una cuestión climática más que mera contaminación. Y vi como el cielo se fue abriendo. Como se fue despejando. Y yo sin poder dormir.
Traté de encontrar formas en las nubes, pero nada. No hay caso, cuando más intento ver algo menos veo. Ceguera a capricho.
¿No es gracioso?
Antes de ayer, ella me dijo que necesitaba buscar.
Buscar qué, cómo?-
Cómo?- ella dijo.
Dijo que no sabía cómo, pero si sabía que era.
Era algo fantástico.
Fantástico...- dije, con tono gracioso.
Gracioso ella no encontró el comentario y huyó.
Huyó no sé a dónde, no sé a dónde iba.
Iba lejos, supongo, como para no volver jamás.
Jamás volvería, se había hartado y seguramente se llevó equipaje en kilos.
Kilos de recuerdos sobre las cosas que buscaba, y que creeía encontrar merecer.
Merecer la búsqueda, merecer el encuentro, merecer nunca.
Nunca me escuchó en realidad, aunque siempre decía que se cansaba de oirme.
Oirme quejarme de todo, de su búsqueda del día, del mes, del año , del presente.
Presente que ahora no es, porque ella se fue y todo solo quedó.
Quedó el espacio vacio que antes llenaban sus preguntas, solo.
Solo otro espacio quedó, todo.
Todo: las preguntas se fueron con ella, todos los cuestionamientos, toda su intriga sobre la vida.
Vida que ahora no es la misma, porque ella me preguntó y yo le di a entender que era gracioso, como los zapallos.
Zapallos que cosechamos juntos antes de ayer, mientras ella me decía que necesitaba buscar. ¿No es gracioso?
Buscar qué, cómo?-
Cómo?- ella dijo.
Dijo que no sabía cómo, pero si sabía que era.
Era algo fantástico.
Fantástico...- dije, con tono gracioso.
Gracioso ella no encontró el comentario y huyó.
Huyó no sé a dónde, no sé a dónde iba.
Iba lejos, supongo, como para no volver jamás.
Jamás volvería, se había hartado y seguramente se llevó equipaje en kilos.
Kilos de recuerdos sobre las cosas que buscaba, y que creeía encontrar merecer.
Merecer la búsqueda, merecer el encuentro, merecer nunca.
Nunca me escuchó en realidad, aunque siempre decía que se cansaba de oirme.
Oirme quejarme de todo, de su búsqueda del día, del mes, del año , del presente.
Presente que ahora no es, porque ella se fue y todo solo quedó.
Quedó el espacio vacio que antes llenaban sus preguntas, solo.
Solo otro espacio quedó, todo.
Todo: las preguntas se fueron con ella, todos los cuestionamientos, toda su intriga sobre la vida.
Vida que ahora no es la misma, porque ella me preguntó y yo le di a entender que era gracioso, como los zapallos.
Zapallos que cosechamos juntos antes de ayer, mientras ella me decía que necesitaba buscar. ¿No es gracioso?
sábado, septiembre 17, 2005
Hacia atrás
Pasó en esa época en la que lo peor que te podía pasar era tener una abuela fanática al merthiolate, caerte, tener un raspón en la rodilla y que todo esto sucediera en la vereda de su casa.
Pasó en esa época donde lo más era poder salir a la noche después de cenar, en el verano, a jugar a la escondida.
Pasó en esa época donde podías oler en las manos de las mujeres mayores el aroma de la crema ponds cuando te tocaban la cabeza al pasar.
Pasó en esa época donde ir a hacer los mandados, cruzando calle de por medio, era la sensación de grandeza del día.
Entre ese sinfín de sensaciones que es la infancia fue donde pasó: La Humanidad pasó.
Pasó en esa época donde lo más era poder salir a la noche después de cenar, en el verano, a jugar a la escondida.
Pasó en esa época donde podías oler en las manos de las mujeres mayores el aroma de la crema ponds cuando te tocaban la cabeza al pasar.
Pasó en esa época donde ir a hacer los mandados, cruzando calle de por medio, era la sensación de grandeza del día.
Entre ese sinfín de sensaciones que es la infancia fue donde pasó: La Humanidad pasó.
jueves, septiembre 15, 2005
¡FELICES PASCUAS!
Estaba pensando en ... [barra espaciadora] Algo la distrajo, pero no logra detectar qué.
Sigue pensando en... [barra espaciadora] De nuevo pierde el hilo de sus pensamientos. ¿Quién o qué se atreve a interrumpir a una mente en trabajo? [barra espaciadora]
Agudiza sus sentidos. Tiene que descubrirlo. Repasa mentalmente todos los sonidos del lugar [barra espaciadora].
Hay algo que está sobrando, ¡¿pero qué?! [barra espaciadora] ¿Qué? [barra espaciadora]
No, no es un olor [barra espaciadora], ni una presencia [barra espaciadora]. Es un ruido. Pero... [barra espaciadora] [barra espaciadora][barra espaciadora]
Ya identificó el maldito ruido. [barra espaciadora]
Se da vuelta. Y lo ve. [barra espaciadora] Escribiendo, mientras mira su teclado. [barra espaciadora].
Una palabra y el sonido. [barra espaciadora]. Una y otra vez [barra espaciadora], parece no terminar.
¿Qué le dice?
- Eh...Disculpame- el sonido se detendría, porque claro él se detendría, todavía no puede hablar y escribir a la vez - Eh...sí. Podrías no hacer del acto de teclear un round de box con el pobre teclado?
Sino, podría [barra espaciadora] decirle algo [barra espaciadora] así:
- ¿Qué tal si tratás con más cariño al teclado?
O [barra espaciadora]:
- ¿Es absolutamente necesario que escribas así?
Claro que ella se va poniendo nerviosa [barra espaciadora] y él parece tener que transcribir [barra espaciadora] la Historia Sin [barra espaciadora] Fin.
El sonido le golpea el oído [barra espaciadora], el cerebro una y [barra espaciadora] otra vez. Es la primera vez que [barra espaciadora] percibe el sonido de un teclado de manera tan [barra espaciadora] intensa. Es él.
Él y sus [barra espaciadora] dedos torpes. Lo mira [barra espaciadora] y lo detesta. Y parece [barra espaciadora]que al verlo mientras [barra espaciadora] escribe el sonido se intensifica. Mira [barra espaciadora] su propia pantalla. Tiene [barra espaciadora] que [barra espaciadora] decirle algo [barra espaciadora].
- Ese teclado tendría que conseguir una orden de restricción en contra tuya.
Sería un comentario [barra espaciadora] ideal, pero no puede. Tiene que ver [barra espaciadora] su torpe cara, digo torpes dedos, [barra espaciadora] de lunes a viernes.
Piensa [barra espaciadora] que una buena venganza [barra espaciadora] por el sufrimiento que les está [barra espaciadora] haciendo pasar (al teclado y a ella) sería darle con un teclado en la cabeza.
Y parece [barra espaciadora] no parar. ¿Le ofrezco pasarlo yo [barra espaciadora] y que el me dicte?
En este momento [barra espaciadora] no puede tenerlo a menos [barra espaciadora] de un metro distancia. Es intolerable[barra espaciadora]. Lo empieza a odiar [barra espaciadora].
Su horario de trabajo concluye y respira aliviada por saber que en segundos la tortura auditiva concluye. Pero sabe que mañana será igual y que debe encontrar una solución a este problema.
Se le viene a la cabeza, durante unos segundos, una escena de la película "Casino" que involucra un martillo. Es demasiado.
Cuando llega a su casa, se conecta y encuentra la solución.
¡FELICES PASCUAS!
Sigue pensando en... [barra espaciadora] De nuevo pierde el hilo de sus pensamientos. ¿Quién o qué se atreve a interrumpir a una mente en trabajo? [barra espaciadora]
Agudiza sus sentidos. Tiene que descubrirlo. Repasa mentalmente todos los sonidos del lugar [barra espaciadora].
Hay algo que está sobrando, ¡¿pero qué?! [barra espaciadora] ¿Qué? [barra espaciadora]
No, no es un olor [barra espaciadora], ni una presencia [barra espaciadora]. Es un ruido. Pero... [barra espaciadora] [barra espaciadora][barra espaciadora]
Ya identificó el maldito ruido. [barra espaciadora]
Se da vuelta. Y lo ve. [barra espaciadora] Escribiendo, mientras mira su teclado. [barra espaciadora].
Una palabra y el sonido. [barra espaciadora]. Una y otra vez [barra espaciadora], parece no terminar.
¿Qué le dice?
- Eh...Disculpame- el sonido se detendría, porque claro él se detendría, todavía no puede hablar y escribir a la vez - Eh...sí. Podrías no hacer del acto de teclear un round de box con el pobre teclado?
Sino, podría [barra espaciadora] decirle algo [barra espaciadora] así:
- ¿Qué tal si tratás con más cariño al teclado?
O [barra espaciadora]:
- ¿Es absolutamente necesario que escribas así?
Claro que ella se va poniendo nerviosa [barra espaciadora] y él parece tener que transcribir [barra espaciadora] la Historia Sin [barra espaciadora] Fin.
El sonido le golpea el oído [barra espaciadora], el cerebro una y [barra espaciadora] otra vez. Es la primera vez que [barra espaciadora] percibe el sonido de un teclado de manera tan [barra espaciadora] intensa. Es él.
Él y sus [barra espaciadora] dedos torpes. Lo mira [barra espaciadora] y lo detesta. Y parece [barra espaciadora]que al verlo mientras [barra espaciadora] escribe el sonido se intensifica. Mira [barra espaciadora] su propia pantalla. Tiene [barra espaciadora] que [barra espaciadora] decirle algo [barra espaciadora].
- Ese teclado tendría que conseguir una orden de restricción en contra tuya.
Sería un comentario [barra espaciadora] ideal, pero no puede. Tiene que ver [barra espaciadora] su torpe cara, digo torpes dedos, [barra espaciadora] de lunes a viernes.
Piensa [barra espaciadora] que una buena venganza [barra espaciadora] por el sufrimiento que les está [barra espaciadora] haciendo pasar (al teclado y a ella) sería darle con un teclado en la cabeza.
Y parece [barra espaciadora] no parar. ¿Le ofrezco pasarlo yo [barra espaciadora] y que el me dicte?
En este momento [barra espaciadora] no puede tenerlo a menos [barra espaciadora] de un metro distancia. Es intolerable[barra espaciadora]. Lo empieza a odiar [barra espaciadora].
Su horario de trabajo concluye y respira aliviada por saber que en segundos la tortura auditiva concluye. Pero sabe que mañana será igual y que debe encontrar una solución a este problema.
Se le viene a la cabeza, durante unos segundos, una escena de la película "Casino" que involucra un martillo. Es demasiado.
Cuando llega a su casa, se conecta y encuentra la solución.
¡FELICES PASCUAS!
lunes, agosto 22, 2005
¡Al rincón!
Hace un poco más de una semana, una jueza de San Rafaela condenó a siete menores a arresto domiciliario.
Uno de los menores fue condenado por estar en una plaza destruyendo bienes de la comunidad (faroles) a piedrazos.
Los otros seis estaban en otra plaza, con un rifle de aire comprimido, supuestamente jugando y teniendo como víctimas a pajaritos desprevenidos que andaban por el lugar. En medio de la caza intensiva (que conste que no era época de veda), un joven pasó y recibió un disparo en la cara.
A la jueza le llegaron los dos casos y los menores terminaron en sus casas, con la prohibición de salir de ella durante quince días, salvo que salieran en compañia de su padre, madre o tutor.
La jueza quiso ser ejemplificadora y corregir a los purretes en su descarriado accionar.
Los padres pusieron el grito en el cielo, ya que consideraron: primero, que la jueza había invadido sus funciones como padres al estar ella castigando a sus hijos y segundo, que estaban mancillando el nombre de los chicos - e inderectamente el propio - y exponiéndolos a una corrida periodística.
Ahora, yo me pregunto:
1. En el caso de los menores que estaban jugando con un rifle de aire comprimido, ¿qué hacían esos chicos con un arma en su poder? ¿No sería en ese caso responsable el dueño de la misma, que la dejó a mano o hasta quizás se la dio a su hijo para que juegue con ella?
2. El otro chico fue condenado por romper a piedrazos los faroles de la plaza. Nadie pone en duda que eso está mal. Pero sinceramente, ¿no sería más relevante empezar por acusar a los que diariamente hurtan recursos del erario público?
3. ¿Arresto domiciliario para estos menores? Si lo incumplen ¿se van a ir a la cama sin comer? Tienen la misma pena que Massera, Videla y otros tantos genocidas (y es sabido que no la cumplen). Hay algo en las proporciones que no está bien.
Las preguntas siguen y siguen. Y a medida que más lo pienso, menos me cierra.
El pobre chico que pasaba por la plaza y se ligó una herida de arriba, tiene todo el derecho de quejarse y pedir que su situación se recomponga. Pero en este caso, no me parece que sean los chicos los responsables.
He dicho.
(por ahora)
Que conste que me (les) he ahorrado los fundamentos estrictamente jurídicos.
Uno de los menores fue condenado por estar en una plaza destruyendo bienes de la comunidad (faroles) a piedrazos.
Los otros seis estaban en otra plaza, con un rifle de aire comprimido, supuestamente jugando y teniendo como víctimas a pajaritos desprevenidos que andaban por el lugar. En medio de la caza intensiva (que conste que no era época de veda), un joven pasó y recibió un disparo en la cara.
A la jueza le llegaron los dos casos y los menores terminaron en sus casas, con la prohibición de salir de ella durante quince días, salvo que salieran en compañia de su padre, madre o tutor.
La jueza quiso ser ejemplificadora y corregir a los purretes en su descarriado accionar.
Los padres pusieron el grito en el cielo, ya que consideraron: primero, que la jueza había invadido sus funciones como padres al estar ella castigando a sus hijos y segundo, que estaban mancillando el nombre de los chicos - e inderectamente el propio - y exponiéndolos a una corrida periodística.
Ahora, yo me pregunto:
1. En el caso de los menores que estaban jugando con un rifle de aire comprimido, ¿qué hacían esos chicos con un arma en su poder? ¿No sería en ese caso responsable el dueño de la misma, que la dejó a mano o hasta quizás se la dio a su hijo para que juegue con ella?
2. El otro chico fue condenado por romper a piedrazos los faroles de la plaza. Nadie pone en duda que eso está mal. Pero sinceramente, ¿no sería más relevante empezar por acusar a los que diariamente hurtan recursos del erario público?
3. ¿Arresto domiciliario para estos menores? Si lo incumplen ¿se van a ir a la cama sin comer? Tienen la misma pena que Massera, Videla y otros tantos genocidas (y es sabido que no la cumplen). Hay algo en las proporciones que no está bien.
Las preguntas siguen y siguen. Y a medida que más lo pienso, menos me cierra.
El pobre chico que pasaba por la plaza y se ligó una herida de arriba, tiene todo el derecho de quejarse y pedir que su situación se recomponga. Pero en este caso, no me parece que sean los chicos los responsables.
He dicho.
(por ahora)
Que conste que me (les) he ahorrado los fundamentos estrictamente jurídicos.
jueves, agosto 11, 2005
Oda Odiosa
Dejé sonar el teléfono cuatro veces y corté inmediatamente.
Estoy harta de escuchar tu maldito número de teléfono dicho por el condenado tipo (que en realidad no tiene la culpa) a quien detesto casi tanto como a la cancioncita bobalicona con la que me dejan esperando el tiempo que quieren los bastardos de la compañia telefónica, cuando lo único que quiero saber es un estúpido número de teléfono que por esas endemoniadas casualidades no figura en guía.
Entonces me acuerdo del imbécil de Neustadt haciéndose el gracioso y dejando que el teléfono siguiera llamando mientras el seguía con su odioso programa, para demostrar así la inoperancia de las empresas estatales.
Mientras tanto, vuelvo a discar tu número. Disco con la idiota esperanza de que, mientras yo me tomo unos pocos segundos en marcar, a vos se te ocurra llegar o que alguien se digne en atender el inservible teléfono.
No. Se ve que estás hablando por teléfono así que, sin que llegue a sonar ni una sola vez, escucho la odiosa voz del tipo, por enésima vez en esta tarde.
Vuelvo a intentar una y otra vez. Re-call. Discado. Re- call de nuevo.
Al fin.
-Consultorio...
Estoy harta de escuchar tu maldito número de teléfono dicho por el condenado tipo (que en realidad no tiene la culpa) a quien detesto casi tanto como a la cancioncita bobalicona con la que me dejan esperando el tiempo que quieren los bastardos de la compañia telefónica, cuando lo único que quiero saber es un estúpido número de teléfono que por esas endemoniadas casualidades no figura en guía.
Entonces me acuerdo del imbécil de Neustadt haciéndose el gracioso y dejando que el teléfono siguiera llamando mientras el seguía con su odioso programa, para demostrar así la inoperancia de las empresas estatales.
Mientras tanto, vuelvo a discar tu número. Disco con la idiota esperanza de que, mientras yo me tomo unos pocos segundos en marcar, a vos se te ocurra llegar o que alguien se digne en atender el inservible teléfono.
No. Se ve que estás hablando por teléfono así que, sin que llegue a sonar ni una sola vez, escucho la odiosa voz del tipo, por enésima vez en esta tarde.
Vuelvo a intentar una y otra vez. Re-call. Discado. Re- call de nuevo.
Al fin.
-Consultorio...
sábado, julio 23, 2005
Mañana
Voy caminando por la vereda que está frente a mi casa. Por alguna razón que no comprendo, decidí cruzar apenas salí.
Hago un par de pasos. Piso una baldosa floja. Ayer llovió. Mi jean recién lavado queda salpicado de agua de lluvia, color marrón (no es que haya llovido marrón, bah, a decir verdad tampoco estoy tan segura). Hoy puede ser un gran día.
Sigo caminando y mientras tanto insulto a la pobre baldosa - que a decir verdad no se siente muy afectada por mis insultos-, al dueño de la propiedad frente a la cual se encuentra la maldita y a la Municipalidad. Inmediatamente me hago el replanteo de que hay cosas más preocupantes que una baldosa suelta y entonces, me insulto a mi misma.
Genial.
Llego a la esquina. El semáforo indica que puedo cruzar, pero desconfiada miro igual para los dos lados para ver que no haya ningún idiota con síndrome Schumacher. Nada.
Estoy cruzando y escucho gritos. Vienen de arriba (No, no es Dios). Una pareja está discutiendo en el segundo piso del edificio. Él, tiene en la mano una laptop y amenaza con tirarla.
- Ni en pedo la tira - pienso.
Error. El tipo la arroja, y con tanta fuerza que...
Ese es mi último recuerdo.
Y después dicen que la tecnología salva vidas.
Hago un par de pasos. Piso una baldosa floja. Ayer llovió. Mi jean recién lavado queda salpicado de agua de lluvia, color marrón (no es que haya llovido marrón, bah, a decir verdad tampoco estoy tan segura). Hoy puede ser un gran día.
Sigo caminando y mientras tanto insulto a la pobre baldosa - que a decir verdad no se siente muy afectada por mis insultos-, al dueño de la propiedad frente a la cual se encuentra la maldita y a la Municipalidad. Inmediatamente me hago el replanteo de que hay cosas más preocupantes que una baldosa suelta y entonces, me insulto a mi misma.
Genial.
Llego a la esquina. El semáforo indica que puedo cruzar, pero desconfiada miro igual para los dos lados para ver que no haya ningún idiota con síndrome Schumacher. Nada.
Estoy cruzando y escucho gritos. Vienen de arriba (No, no es Dios). Una pareja está discutiendo en el segundo piso del edificio. Él, tiene en la mano una laptop y amenaza con tirarla.
- Ni en pedo la tira - pienso.
Error. El tipo la arroja, y con tanta fuerza que...
Ese es mi último recuerdo.
Y después dicen que la tecnología salva vidas.
miércoles, julio 20, 2005
La verdad de la milanesa
Hace muchos años atrás, la archiconocida "Garota de Ipanema" tenía problemas económicos.
Su "boliche" (y con boliche me refiero a sucucho de mala muerte, mal iluminado y con uno que otro producto desparramado en una góndola torcida) conocido como la "Botica de Panema" (1) estaba cerca de la quiebra.
La Garota se pasaba horas, escuchando rock progre (nunca le había gustado la bossa) y tratando de idear maneras de zafar la situación.
Se había encariñado con el localcito y no tenía ganas de cerrarlo.
Fue entonces cuando se iluminó. Llamó a su amiga de bares en la adolescencia (la Garota hace una década que dejó de ser garota) y le pidió un favor.
Jeannie ya estaba algo baqueteada. Hacer de bella genio todos los días, llevaba más trabajo de lo normal, pero tener un novio astronauta le gustaba.
Jennie le dijo que no iba a haber problema.
Habló con su novio y le comentó el problema de su vieja amiga.
Él dudó, pero no podía resistirse a su chica, así que accedió.
Para convencer a sus superiores , les explicó lo beneficioso que podía ser para todos, una noticia mundial de ese tenor.
En un par de semanas, se dio a conocer la noticia de que el hombre había llegado a la Luna . Consecuentemente, se declaró el 20 de julio como el día del amigo y el negocio de Garota, se llenó de gente para comprar regalitos.
"La Botica de Panema" se fue para arriba e incluso abrió sucursales.
Ahora está de nuevo en decadencia (la situación económica nacional no ayuda). Pero bueno, este es otro tema.
(1) Regalería clásica bahiense (2) que vende todo tipo de chucherías (muñequitos, adornitos, tarjetitas y todos los "itos/as" que os venga a la mente)
(2) Bahiense: dícese del oriundo de Bahía Blanca (Prov. de Buenos Aires, Argentina)
Su "boliche" (y con boliche me refiero a sucucho de mala muerte, mal iluminado y con uno que otro producto desparramado en una góndola torcida) conocido como la "Botica de Panema" (1) estaba cerca de la quiebra.
La Garota se pasaba horas, escuchando rock progre (nunca le había gustado la bossa) y tratando de idear maneras de zafar la situación.
Se había encariñado con el localcito y no tenía ganas de cerrarlo.
Fue entonces cuando se iluminó. Llamó a su amiga de bares en la adolescencia (la Garota hace una década que dejó de ser garota) y le pidió un favor.
Jeannie ya estaba algo baqueteada. Hacer de bella genio todos los días, llevaba más trabajo de lo normal, pero tener un novio astronauta le gustaba.
Jennie le dijo que no iba a haber problema.
Habló con su novio y le comentó el problema de su vieja amiga.
Él dudó, pero no podía resistirse a su chica, así que accedió.
Para convencer a sus superiores , les explicó lo beneficioso que podía ser para todos, una noticia mundial de ese tenor.
En un par de semanas, se dio a conocer la noticia de que el hombre había llegado a la Luna . Consecuentemente, se declaró el 20 de julio como el día del amigo y el negocio de Garota, se llenó de gente para comprar regalitos.
"La Botica de Panema" se fue para arriba e incluso abrió sucursales.
Ahora está de nuevo en decadencia (la situación económica nacional no ayuda). Pero bueno, este es otro tema.
(1) Regalería clásica bahiense (2) que vende todo tipo de chucherías (muñequitos, adornitos, tarjetitas y todos los "itos/as" que os venga a la mente)
(2) Bahiense: dícese del oriundo de Bahía Blanca (Prov. de Buenos Aires, Argentina)
Lista de compras
- Má, ¡ya vuelvo!
- ¿A dónde vas?
- Voy acá a la vuelta a comprar una ideología..
- ¡¿UNA IDEOLOGÍA?!
- Sí, má.
- Pero...¿te alcanza la plata...? ¿Ahorraste lo suficiente?!
- Sí, má, me alcanza la plata. Están re baratas. En el kiosko de la esquina están haciendo dos por uno.
- ¿Dos por uno de ideologías?! Pero cómo...
- Claro, me parece que le quedaron un montonazo sin vender, y están todas por vencerse así que casi, casi, las regalan.
- Ah...¿No sabés si tienen principios?
- (risas) ¡Mamá! Esos no se fabrican más hace un montón...
- Ah.
- Bueno, ya vuelvo.
- Ok...Esperá!
- Qué?
- Ya que estás trae un kilo de pan.
- ¿A dónde vas?
- Voy acá a la vuelta a comprar una ideología..
- ¡¿UNA IDEOLOGÍA?!
- Sí, má.
- Pero...¿te alcanza la plata...? ¿Ahorraste lo suficiente?!
- Sí, má, me alcanza la plata. Están re baratas. En el kiosko de la esquina están haciendo dos por uno.
- ¿Dos por uno de ideologías?! Pero cómo...
- Claro, me parece que le quedaron un montonazo sin vender, y están todas por vencerse así que casi, casi, las regalan.
- Ah...¿No sabés si tienen principios?
- (risas) ¡Mamá! Esos no se fabrican más hace un montón...
- Ah.
- Bueno, ya vuelvo.
- Ok...Esperá!
- Qué?
- Ya que estás trae un kilo de pan.
sábado, julio 16, 2005
Tortugas
- Vos pensás que las cosas son siempre como vos decís. Pero no. Las cosas distan de ser como vos pensas. Son diametralmente opuestas. A veces pienso que sólo decís eso para llevarme la contra. Sí, creo que disfrutás con eso. O no, y simplemente sos un necio que no ve las cosas como son. Tampoco quiero sonar arrogante, pero esta vez tengo razón...No, no me muestres eso, no me interesa, no prueba nada. Sí, ya sé que no sos el único que piensa así. Pero no me importa. En esta ocasión vas a tener que reconocer que tengo razón...No tiene nada que ver el hecho de que sea la opinión de siglos de estudios. En siglos anteriores a esos la opinión fue otra... ¡¿Qué tiene que ver la cafiaspirina?! Y no entiendo tampoco porque metés a la Luna... Esos bichos...son lentos y las cosas pasan rápido. Además, no hablo de animales. Hablo de geometría. Y vos, y vos hablás pavadas. La Tierra es cuadrada y esta discusión se acabó.
sábado, junio 25, 2005
8 vivos*
El 2 de julio, Pink Floyd tocará en un evento benéfico, "Live 8", en Londres.
Si ya de por sí, la idea de ver a Floyd tocando en vivo es genial, en este caso particular se suma la presencia de Roger Waters, que se reúne con la banda después de 24 años, para recaudar fondos para luchar contra la pobreza en África y, lograr un compromiso por parte de los integrantes del G8 (Grupo de los 8) para combatir y erradicar la pobreza de los países llamados del "tercer mundo".
La cuestión es que, en menos de dos semanas, la más clásica formación de Floyd (Mason, Wright, Gilmour y Waters) - ni dije la "clásica" a secas para no excluir a Syd - compartirá escenario, en pos de una justa causa.
Esto no sucede desde antes de que yo naciera.
Es en estos momentos, donde tomo conciencia de mi posición geográfica en el mundo. Ufa.
Han combinado una muy buena causa con la cual colaborar con un evento que no dan ganas de perderse. Excelente.
* los del G8
Si ya de por sí, la idea de ver a Floyd tocando en vivo es genial, en este caso particular se suma la presencia de Roger Waters, que se reúne con la banda después de 24 años, para recaudar fondos para luchar contra la pobreza en África y, lograr un compromiso por parte de los integrantes del G8 (Grupo de los 8) para combatir y erradicar la pobreza de los países llamados del "tercer mundo".
La cuestión es que, en menos de dos semanas, la más clásica formación de Floyd (Mason, Wright, Gilmour y Waters) - ni dije la "clásica" a secas para no excluir a Syd - compartirá escenario, en pos de una justa causa.
Esto no sucede desde antes de que yo naciera.
Es en estos momentos, donde tomo conciencia de mi posición geográfica en el mundo. Ufa.
Han combinado una muy buena causa con la cual colaborar con un evento que no dan ganas de perderse. Excelente.
* los del G8
jueves, junio 23, 2005
Medidas Extremas
Después de descubierta la verdad de la Luna Nueva (la milanesa quedó descartada), hubo quejas y manifestaciones por todo el mundo.
El hurto lunar (¡y los de la NASA pensaban que eran vivos por traerse rocas!) había conmocionado a la población mundial.
Había que hacer algo. Algo para asegurar a la gente que algo así no volvería a suceder.
Se llegó a un acuerdo. La medida afectaría a algunos pacientes psiquiátricos, pero qué es la salud de unos pocos en pos de la tranquilidad mental y astronómica de millones?
Ahora cada tarde, cuando anochece, retumba en el cielo, en cada rincón de la tierra y se estremecen todos los seres vivos al escucharse: "X-28 Activada". La Luna ha mostrado su cara.
Nota: quejas sobre la carencia de lógica de esto, abstenerse. La Luna fue robada en este hemisferio, así que la alarma suena sólo cuando se la ve acá. Además, ¿desde cuándo las decisiones gubernamentales son lógicas?
El hurto lunar (¡y los de la NASA pensaban que eran vivos por traerse rocas!) había conmocionado a la población mundial.
Había que hacer algo. Algo para asegurar a la gente que algo así no volvería a suceder.
Se llegó a un acuerdo. La medida afectaría a algunos pacientes psiquiátricos, pero qué es la salud de unos pocos en pos de la tranquilidad mental y astronómica de millones?
Ahora cada tarde, cuando anochece, retumba en el cielo, en cada rincón de la tierra y se estremecen todos los seres vivos al escucharse: "X-28 Activada". La Luna ha mostrado su cara.
Nota: quejas sobre la carencia de lógica de esto, abstenerse. La Luna fue robada en este hemisferio, así que la alarma suena sólo cuando se la ve acá. Además, ¿desde cuándo las decisiones gubernamentales son lógicas?
domingo, junio 19, 2005
DSOTM
Me di cuenta de que faltaba cuando miré de reojo por la ventana.
Si no hubiese estado tan concentrada leyendo, no hubiese necesitado descansar un rato la vista. No lo hubiera notado si no levantaba la mirada.
Debo reconocer que me asusté. A esa hora solía estar ahí.
Me fijé en el diario ¿podría estar tan equivocada? No, no. Tendría que estar ahí. Ya son las 2 a.m. y no es natural que llegue tarde.
¿Se la robaron? Imposible. Pero no está.
El clima es cálido a pesar de ser invierno. No hay viento, y el cielo está estrellado, despejado. Pero, ¿dónde está?
Me pongo de pie y me acerco a la ventana para ver si logro ver algo. Nada.
De repente, ruido. Estruendo. Sirenas policiales. Se escuchan corridas, ¡todo viene de la esquina de mi casa!
Voy hasta la puerta. La curiosidad me supera. Asomo la cabeza y veo en la esquina un hombre que se encuentra rodeado.
Hay autos y camionetas policiales. Dos helicópteros sobrevuelan el lugar.
Entonces me doy cuenta de que el hombre la tiene entre sus brazos. Él la había robado.
Mi estupor es tan grande que salgo de mi casa, en estricto pijama, y camino hacia el lugar de los hechos.
Le pregunto a un vecino, curioso como yo, que qué está pasando, y me dice: - Lo de la luna nueva fue siempre un verso. Era éste que se la robaba mensualmente para verla de cerca en su casa.
Si no hubiese estado tan concentrada leyendo, no hubiese necesitado descansar un rato la vista. No lo hubiera notado si no levantaba la mirada.
Debo reconocer que me asusté. A esa hora solía estar ahí.
Me fijé en el diario ¿podría estar tan equivocada? No, no. Tendría que estar ahí. Ya son las 2 a.m. y no es natural que llegue tarde.
¿Se la robaron? Imposible. Pero no está.
El clima es cálido a pesar de ser invierno. No hay viento, y el cielo está estrellado, despejado. Pero, ¿dónde está?
Me pongo de pie y me acerco a la ventana para ver si logro ver algo. Nada.
De repente, ruido. Estruendo. Sirenas policiales. Se escuchan corridas, ¡todo viene de la esquina de mi casa!
Voy hasta la puerta. La curiosidad me supera. Asomo la cabeza y veo en la esquina un hombre que se encuentra rodeado.
Hay autos y camionetas policiales. Dos helicópteros sobrevuelan el lugar.
Entonces me doy cuenta de que el hombre la tiene entre sus brazos. Él la había robado.
Mi estupor es tan grande que salgo de mi casa, en estricto pijama, y camino hacia el lugar de los hechos.
Le pregunto a un vecino, curioso como yo, que qué está pasando, y me dice: - Lo de la luna nueva fue siempre un verso. Era éste que se la robaba mensualmente para verla de cerca en su casa.
jueves, junio 16, 2005
Le café est bon
Estoy entre las góndolas de las galletitas dulces y de las conservas. Entonces la veo. Veo qué es lo que carga a su changuito.
- Es un persona mayor, quizás me diga que sí - pienso.
Trato de ver qué ha cargado. Y noto que en la mano tiene una lista de compras. Tiene casi todo tachado.
Me decido a seguirla.
Mantengo distancia. Unos dos changos, aproximadamente. No quiero que se de cuenta.
La sigo hasta la cola. Es la cája rápida. Hasta quince unidades.
Yo tengo varias cosas en mi canasto. Decido alivianar peso, y dejo el pollo y las papas. Chau cena.
Me sitúo atrás de ella.
Por suerte paga en efectivo. Yo también.
Mientras la cajera me cobra sigo con la mirada a la anciana. No puedo perderla.
La cajera me pregunta si quiero donar los centavos...Sí, sí, no hay problema.
Con una bolsa bastante cargada, salgo.
La mujer está a mitad de cuadra. Va bastante lento.
- Qué no viva muy lejos! - ruego.
Por suerte, después de una cuadra y media, la mujer se detiene y busca en su cartera, lo que yo supongo son, las llaves.
Me apuro. Me acerco y le digo amablemente: - Señora...
La mujer, al estar concentrada en la búsqueda de sus llaves, se sobresalta. Se da vuelta y se tranquiliza al verme. Parece que no tengo pinta de persona peligrosa.
- Señora, disculpe. Vi que en el supermercado usted compró café - le digo. Evidentemente, la mujer no me sigue. Es entedible. Sigo: - A Ud. le parecerá raro....
Ella mira para los dos lados. Rehace con la mirada el trayecto que hizo desde el súper hasta su casa.
- Pero escuchame nena, vos me seguiste?- me pregunta, razonablemente.
- Este... sí... Pero Ud. compró café! - Le contesto como si fuera eso explicación suficiente.
- Sí...compré café - La vieja está perdida. Cada vez entiende menos. Me doy cuenta.
- Bueno, yo tengo que pedirle un favor...No es mucha cosa. Supongo que no es la primera vez que compra café instantáneo...- La mujer, en el triángulo de las Bermudas, frunce el ceño.
- No...- contesta dubitativa, con miedo. No sabe a dónde va la conversación ni entiende qué hace hablando aún conmigo.
- Bueno, entonces debe tener presente la lámina de papel que poseen estos frascos, sobre la boca, que los sellan - Ahora, la señora, se acaba de subir a una nave, para reunirse con la familia Robinson de "Lost In Space".
- Sí...
- Bueno, yo necesito romperla.
- ¿Eh? ¡¿Qué?! ¡¿Romper qué?!
- La lámina de papel.
- Pero querida, vos me estás tomando el pelo...! - (Ahora se enoja...¡Justo ahora!)
- No señora. Necesito golpear con la uña de mi dedo índice derecho esa lámina, hacer cuatro o cinco agujeros, sacar el papel...Y listo. El café es suyo.
- Pero por qué no comprás tu propio café para hacer eso?!
- Ya tengo veinte frascos acumulados en casa...¿me deja?
- Es un persona mayor, quizás me diga que sí - pienso.
Trato de ver qué ha cargado. Y noto que en la mano tiene una lista de compras. Tiene casi todo tachado.
Me decido a seguirla.
Mantengo distancia. Unos dos changos, aproximadamente. No quiero que se de cuenta.
La sigo hasta la cola. Es la cája rápida. Hasta quince unidades.
Yo tengo varias cosas en mi canasto. Decido alivianar peso, y dejo el pollo y las papas. Chau cena.
Me sitúo atrás de ella.
Por suerte paga en efectivo. Yo también.
Mientras la cajera me cobra sigo con la mirada a la anciana. No puedo perderla.
La cajera me pregunta si quiero donar los centavos...Sí, sí, no hay problema.
Con una bolsa bastante cargada, salgo.
La mujer está a mitad de cuadra. Va bastante lento.
- Qué no viva muy lejos! - ruego.
Por suerte, después de una cuadra y media, la mujer se detiene y busca en su cartera, lo que yo supongo son, las llaves.
Me apuro. Me acerco y le digo amablemente: - Señora...
La mujer, al estar concentrada en la búsqueda de sus llaves, se sobresalta. Se da vuelta y se tranquiliza al verme. Parece que no tengo pinta de persona peligrosa.
- Señora, disculpe. Vi que en el supermercado usted compró café - le digo. Evidentemente, la mujer no me sigue. Es entedible. Sigo: - A Ud. le parecerá raro....
Ella mira para los dos lados. Rehace con la mirada el trayecto que hizo desde el súper hasta su casa.
- Pero escuchame nena, vos me seguiste?- me pregunta, razonablemente.
- Este... sí... Pero Ud. compró café! - Le contesto como si fuera eso explicación suficiente.
- Sí...compré café - La vieja está perdida. Cada vez entiende menos. Me doy cuenta.
- Bueno, yo tengo que pedirle un favor...No es mucha cosa. Supongo que no es la primera vez que compra café instantáneo...- La mujer, en el triángulo de las Bermudas, frunce el ceño.
- No...- contesta dubitativa, con miedo. No sabe a dónde va la conversación ni entiende qué hace hablando aún conmigo.
- Bueno, entonces debe tener presente la lámina de papel que poseen estos frascos, sobre la boca, que los sellan - Ahora, la señora, se acaba de subir a una nave, para reunirse con la familia Robinson de "Lost In Space".
- Sí...
- Bueno, yo necesito romperla.
- ¿Eh? ¡¿Qué?! ¡¿Romper qué?!
- La lámina de papel.
- Pero querida, vos me estás tomando el pelo...! - (Ahora se enoja...¡Justo ahora!)
- No señora. Necesito golpear con la uña de mi dedo índice derecho esa lámina, hacer cuatro o cinco agujeros, sacar el papel...Y listo. El café es suyo.
- Pero por qué no comprás tu propio café para hacer eso?!
- Ya tengo veinte frascos acumulados en casa...¿me deja?
lunes, junio 13, 2005
Atrapada sin salida
Estoy rodeada. Dos hombres. Uno a cada lado. Los dos con camperas negras de cuero, que me hacen acordar a Barrionuevo.
Pienso en huir, pero me da la impresión que no es posible.
Me corro un poco hacia la izquierda y miro hacia adelante. Nada. Giro la cabeza hacia atrás. Parece haber una posibilidad.
Pienso que mi suerte es nefasta.
Y los dos hombres que no se mueven. Están congelados en sus lugares.
Sé que si quiero zafar de esta, me voy a tener que ir.
Pasa alguien a mi lado, pero no se da cuenta de mi situación. No alcancé a ver si era hombre o mujer. Estaba demasiado concentrada en tratar de encontrar una salida. Angustia total.
Ahora pasa una mujer. Pero tampoco...Ni mira para los costados, y yo no hago otra cosa que mirar hacia todos lados, en busca de un hueco.
Siento el olor del cuero. Muy molesto. Estoy rodeada.
Mi salud mental está al límite.
Los hombres se van turnando.
Primero uno, luego el otro. Y así...
El momento de quiebre es cuando los dos coinciden.
Nos ponemos en movimiento.
Miro de nuevo hacia atrás y veo una posibilidad.
Sin pensarlo, me levanto.
No puedo pasarme todo un viaje escuchando como uno se come las uñas y como el otro estornuda sin apenas taparse la boca.
Llamenme neurótica, pero un viaje en colectivo, en esas condiciones puede ser un desastre.
Nota: se encontraron en el fondo del colectivo, dos asientos desocupados, por lo que el viaje resultó muy placentero.
Pienso en huir, pero me da la impresión que no es posible.
Me corro un poco hacia la izquierda y miro hacia adelante. Nada. Giro la cabeza hacia atrás. Parece haber una posibilidad.
Pienso que mi suerte es nefasta.
Y los dos hombres que no se mueven. Están congelados en sus lugares.
Sé que si quiero zafar de esta, me voy a tener que ir.
Pasa alguien a mi lado, pero no se da cuenta de mi situación. No alcancé a ver si era hombre o mujer. Estaba demasiado concentrada en tratar de encontrar una salida. Angustia total.
Ahora pasa una mujer. Pero tampoco...Ni mira para los costados, y yo no hago otra cosa que mirar hacia todos lados, en busca de un hueco.
Siento el olor del cuero. Muy molesto. Estoy rodeada.
Mi salud mental está al límite.
Los hombres se van turnando.
Primero uno, luego el otro. Y así...
El momento de quiebre es cuando los dos coinciden.
Nos ponemos en movimiento.
Miro de nuevo hacia atrás y veo una posibilidad.
Sin pensarlo, me levanto.
No puedo pasarme todo un viaje escuchando como uno se come las uñas y como el otro estornuda sin apenas taparse la boca.
Llamenme neurótica, pero un viaje en colectivo, en esas condiciones puede ser un desastre.
Nota: se encontraron en el fondo del colectivo, dos asientos desocupados, por lo que el viaje resultó muy placentero.
jueves, junio 09, 2005
Piña Colada
Lucy, como veía que no iba a pasar nada, empezó a aburrirse, y se distrajo mirando su reflejo en la vidriera.
María por su parte, se sentía mal por su amigo, Fernando. No sabía que albergaba semejante amor hacia el insípido de Jorge. Amor que obviamente no era correspondido por éste.
Se quedaron en silencio todos.
La gente de las otras mesas cercanas, al ver que no iba a pasar nada, volvieron a sus conversaciones triviales.
Y Fernando seguía esperando una respuesta de Jorge. Una reacción. Aunque sea una piña. Lo del beso no lo había planeado.
Desde el fondo del local, se escuchó que anunciaban la actuación de Tony Kamo.
Recién, pasaba esto.
María por su parte, se sentía mal por su amigo, Fernando. No sabía que albergaba semejante amor hacia el insípido de Jorge. Amor que obviamente no era correspondido por éste.
Se quedaron en silencio todos.
La gente de las otras mesas cercanas, al ver que no iba a pasar nada, volvieron a sus conversaciones triviales.
Y Fernando seguía esperando una respuesta de Jorge. Una reacción. Aunque sea una piña. Lo del beso no lo había planeado.
Desde el fondo del local, se escuchó que anunciaban la actuación de Tony Kamo.
Recién, pasaba esto.
miércoles, junio 08, 2005
Sabor Frutilla
Jorge se puso violento. Apreciaba (dentro de lo que el considera manifestación afectuosa) a Fernando, y esto tenía sabor a traición. Y a Colgate.
Pero no podía moverse, todavía estaba atónito por lo que había pasado. ¡Se había besado con un hombre!
Corrección: lo había besado un hombre.
¿Qué pensarían sus compañeros conservadores del partido?
Como no hacía nada, Fernando se despachó con una declaración de amor, digna de un dramón de los años 40.
Todos los que estaban cerca de ellos, seguían la escena con atención. Estaban esperando la represalia. Tenía que haber represalia.
Daniel, se había levantado de su banqueta y se había acercado al lugar de los acontecimientos, para ver qué era lo que había hecho que se silenciara mitad del bar. Y de paso, relojear de cerca a Lucy.
Hace unos minutos, esto sucedía
Pero no podía moverse, todavía estaba atónito por lo que había pasado. ¡Se había besado con un hombre!
Corrección: lo había besado un hombre.
¿Qué pensarían sus compañeros conservadores del partido?
Como no hacía nada, Fernando se despachó con una declaración de amor, digna de un dramón de los años 40.
Todos los que estaban cerca de ellos, seguían la escena con atención. Estaban esperando la represalia. Tenía que haber represalia.
Daniel, se había levantado de su banqueta y se había acercado al lugar de los acontecimientos, para ver qué era lo que había hecho que se silenciara mitad del bar. Y de paso, relojear de cerca a Lucy.
Hace unos minutos, esto sucedía
miércoles, junio 01, 2005
Los Mosqueteros
Fernando se bajó del taxi y fue rápidamente hacia la puerta del bar.
Alcanzó divisar, mientras entraba, a María y a su amiga, Lucy, sentadas en una mesa cerca de la ventana.
Una vez adentro, ubicó inmediatamente a Jorge, que estaba caminando hacia la mesa de las dos mujeres.
Jorge miraba fijamente a María, que todavía no se había dado cuenta de su presencia.
Daniel, sentado en la barra, todavía, miraba de reojo a Lucy.
Fernando, se dirigió en dirección a Jorge. Tenía que alcanzarlo antes de que hablara con María. Más tarde, sería un desastre.
Logró alcanzarlo a medio metro de la mesa junto a la ventana. María ya había divisado a Jorge y escondía su cara, pensando que él quizás no la había visto aún. Estaba equivocada.
Fernando tomó del brazo a Jorge, y antes de que pudiera reaccionar sobre lo que estaba pasando, Fernando le dio un beso.
Jorge siguió sin reaccionar. Quién era...? Pero qué estaba...?
Sentía los labios calurosos, apasionados de alguien sobre los suyos...Unos instantes más tarde, alcanzó a divisar que la persona que lo estaba besando era Fernando.
Lo empujó. Miró primero, instintivamente, a María (quien no entendía qué estaba pasando).
Lucy se mostraba maravillada por la situación. Ella quería un enamorado, aunque sea para rechazarlo (creo que sufre del síndrome "quierounnovio")
¿Qué estuvo pasando? Esto, esto y esto.
Alcanzó divisar, mientras entraba, a María y a su amiga, Lucy, sentadas en una mesa cerca de la ventana.
Una vez adentro, ubicó inmediatamente a Jorge, que estaba caminando hacia la mesa de las dos mujeres.
Jorge miraba fijamente a María, que todavía no se había dado cuenta de su presencia.
Daniel, sentado en la barra, todavía, miraba de reojo a Lucy.
Fernando, se dirigió en dirección a Jorge. Tenía que alcanzarlo antes de que hablara con María. Más tarde, sería un desastre.
Logró alcanzarlo a medio metro de la mesa junto a la ventana. María ya había divisado a Jorge y escondía su cara, pensando que él quizás no la había visto aún. Estaba equivocada.
Fernando tomó del brazo a Jorge, y antes de que pudiera reaccionar sobre lo que estaba pasando, Fernando le dio un beso.
Jorge siguió sin reaccionar. Quién era...? Pero qué estaba...?
Sentía los labios calurosos, apasionados de alguien sobre los suyos...Unos instantes más tarde, alcanzó a divisar que la persona que lo estaba besando era Fernando.
Lo empujó. Miró primero, instintivamente, a María (quien no entendía qué estaba pasando).
Lucy se mostraba maravillada por la situación. Ella quería un enamorado, aunque sea para rechazarlo (creo que sufre del síndrome "quierounnovio")
¿Qué estuvo pasando? Esto, esto y esto.
Suscribirse a:
